Opino como mucha gente que San Valentín no es más que una excusa para consumir. Pero a mí ya me gusta esta excusa, porque así tengo un motivo para esforzarme más en la cocina. Esta vez, no he preparado ninguna cena romántica, ni nada por el estilo. Se me ocurrió que lo que quería regalar este año a mi amada era el beso más dulce que jamás se haya dado, y después de practicar mucho, aquí está.
Choco late mi corazón cuando estoy cerca de ti.
Nata en el mundo hará que deje de amar te.
Y por mucho que el destino,
en un futuro, me in creppe,
feliz siempre seré
pues me quedará
que tal día como hoy, te besé.