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domingo, 25 de julio de 2010

Tarta Tatin

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El otro día en un programa de cocina oí que esta tarta salió de un error y no sólo eso, afirmaron además, que la evolución en cocina depende en su mayoría de errores cometidos.

El caso es que una de las hermanas Tatin estaba caramelizando unas manzanas y se le quemaron un poco, así que para lo que las quería no servían. Se le ocurrió ponerle encima una masa de hojaldre y ponerlas en el horno. Después la desmoldó y resulta que gustó muchísimo a todo el mundo.

Primero se hace un caramelo y se deposita sobre la bandeja que debe ir al horno. Luego se quita el corazón de las manzanas y se ponen partidas por la mitad cubriendo toda la superficie de la bandeja. Añadí azúcar directamente en las manzanas antes de ponerlas en el horno.

A 180ºC las tuve hasta que al pincharlas con un palillo o cuchillo las encontré blanditas. Cinco minutos antes, si se quiere se puede espolvorear canela por encima.

Cuando se saca del horno se cubre con una pasta de hojaldre teniendo en cuenta de poner los bordes abrazando a las manzanas. Se pincha la masa con un tenedor varias veces para que no hinche y de nuevo al horno hasta que está el hojaldre hecho. Se saca y se desmolda en seguida, antes de que el caramelo solidifique. Se puede comer tivia. Es deliciosa.

domingo, 4 de julio de 2010

Magdalenas

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Ingredientes:

2 huevos
2 tacitas de las de café de azúcar (200 g. aprox.) + 2 cucharadas para espolvorear
2 tacitas de aceite de oliva
2 tacitas de leche
6 tacitas de harina (300 g. aprox.)
2 cucharaditas de levadura en polvo
1 limón

Proceso:

1. Calentar ligeramente el aceite de oliva en una sartén y agregar la piel de medio limón. Dejar enfriar y retirar la piel del limón.
2. Batir los huevos y el azúcar con unas varillas hasta que el compuesto esté cremoso y blanquecino. Añadir el aceite frío, la leche, la harina y la levadura tamizadas y la ralladura de medio limón.
3. Rellenar las cápsulas de papel rizado con la masa hasta algo más de la mitad y espolvorear con un poco de azúcar. Si le quieres añadir trocitos de plátano, fresa, melocotón, manzana o lo que quieras, es el momento, antes de espolvorear el azúcar. Yo suelo ponerle canela o cacao y removerlo y fruta. No utilices fruta que tenga mucha agua porque no sale.
4. Introducir las magdalenas en el horno, precalentado a 200ºC (180ºC para los hornos de gas) y cocer hasta que las magdalenas estén doradas (unos 20 minutos, aprox.).
5. Colocar las magdalenas sobre una rejilla de pastelería y dejarlas enfriar completamente.

Como bien es sabido por cualquier cocinero, el tema horno depende de qué tipo sea y cómo funcione, así que es lo que tendréis que investigar cada uno. Por otro lado, la receta en sí puede tener diferentes variaciones en sus proporciones, cosa que se va descubriendo poco a poco experimentando.

Esta vez no hay fotos, pero un poco de lectura no sienta mal. ;)

domingo, 2 de mayo de 2010

Con pocas palabras

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A fuego lento, se hace el ajito. Recordad que para que no se queme se pone con el aceite frío.

Las judías se pueden hacer al vapor en una olla a presión. Quedan mucho más buenas.


Una vez se ha puesto el tomate, se baja el fuego. El chup-chup es genial para hacer buenas salsas de tomate. Mirad la foto de abajo.


Cuando la salsa de tomate está hecha ( a mí no me gusta muy hecha, me gusta que quede un poquito ácida y con trozos sin deshacer) se le añade vino blanco y se pone a fuego rápido.

Luego se añaden las judías que anteriormente hemos hecho al vapor o hervido. No se nota mucho, pero troceé hojas de albahaca y las puse. También salpimenté a gusto. Y un truquito: cuando pongo los ajos añado una guindilla. Luego, al añadir las aceitunas se la quito porque no quiero que pique mucho, pero sí quiero darle un ligero sabor. Curiosamente, la guindilla junto con la albahaca le da una sensación de menta al plato. Probadlo y ya me diréis.

lunes, 26 de abril de 2010

Crema de alcachofas

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Necesario: seis o siete alcachofas y una cebolla mediana.


Se sofríe la cebolla, luego se añaden las alchachofas que previamente has limpiado de hojas un poco y las has cortado a cuartos o a octavos y se cubre de agua. Se salpimienta a gusto. Se deja hervir hasta que las alcachofas están blanditas y se pasa pasa por un turmix (esta palabra me recuerda a mi niñez). Una vez hecha la crema se pasa por un colador chino. Si se utiliza el turmix de nuevo pasa mucho más rápido y así se separan los hilos y los pelos de las alcachofas.


Acompañamiento: trocitos de pan frito o mucho mejor, como en la foto, trocitos de butifarra negra frita. Ya me diréis. Realmente, brutal.


La receta es de Mireia Carbó, una cocinera de por aquí.

martes, 26 de enero de 2010

Espíritu y estómago

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Cuando el espíritu falla porque el día a día puede con él, no hay nada mejor que aliarse con el estómago y cuidarlo y darle todos los caprichos que se puedan sin escatimarle ni energía ni esfuerzo. El espíritu, egoísta y egocéntrico, correrá a quitarle el protagonismo al estómago y se encontrará con la más dulce de las trampas.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Macarrones con camemmmbert

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No es una comida para hacer siempre, ya que el camembert es fuerte y tiene muchas calorías, pero, si un día os queréis dar un capricho, adelante, no os arrepentiréis. Es un plato sencillo de realizar y queda de fábula cuando tengáis invitados.

Queso camembert
Parmesano en sobre o si se es sibarita, un trozo para rayar
Dos dientes de ajo
Pasta, yo he elegido macarrones
Espinacas crudas
Sal, aceite, pimienta y romero fresco
Creo que no me olvido nada

Se saca la tapa del queso camembert de manera que quede la parte de arriba al descubierto, que se vea la parte cremosa de dentro. Se añaden los ajos troceaditos pequeños y luego las hojas de romero, sacando los tallos leñosos y se aprietan de manera que queden sujetos al queso. Se le añade pimienta negra molida (recién sería lo correcto, por el aroma) y un chorro de un buen aceite de oliva y se pone en el horno previamente recalentado a 180º. Debe estar dentro hasta que se ha fundido el interior e incluso dorado un poco si se acaba poniendo cerca del gratinador.

Mientras se está haciendo el queso, se pone la pasta a cocer. Y mientras, las espinacas, se pueden saltear en una sartén con un poquito de aceite y sal. También, se podrían hervir unos 30 segundos en agua, pero prefiero, por experiencia, saltearlas, siempre están mejor.

Cuando se ha acabado todo esto, se monta el plato:



Se pone la pasta y las espinacas, se espolvorea el parmesano y por último, cuando ya has sacado el camembert del horno y lo has removido con una cucharilla se añade al plato y listo para servir.

¡Ya me diréis! Ha sido una suculenta comida de domingo. Ah, y de segundo, esto:

jueves, 3 de diciembre de 2009

Día de compra

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Una cosa que me encanta hacer el día que voy de compras, a llenar la nevera de todo de productos frescos, pescado, carne y verdura y fruta, es cocinar todo lo que me sobra de la compra anterior, y no está estropeado (que me conozco el percal de algun@s) en una sólo plato.

Hoy sobraba: un trozo de coliflor, cuatro zanahorias, dos pimientos verdes, un tomate maduro, cinco ajos tiernos, una cebolla y una pechuga fileteada de pollo (cuando digo una quiero decir media, discusión que tengo siempre en la carnicería, porque consideran una única pechuga las dos del pollo).

He agarrado mi cuchillo cebollero y troceado de cualquier manera, no me apetecía encontrar trozos iguales, las verduras. Luego he hecho lo mismo con el pollo.
En una sartén pequeña con poco aceite he dorado el pollo, una vez hecho, lo he salpimentado y lo he reservado.

En una sartén grande, he puesto primero la cebolla y el ajo y lo he salteado un poco.Ah, y una guindilla, que me olvidaba. Me gusta que la cebolla está algo más hecha que el resto de las verduras porque confiere una melosidad al plato que a mí me gusta. Antes de añadir el resto he salado la cebolla y ajo. Luego he ido añadiendo las verduras poco a poco (excepto el tomate). Cuando he creído que estaba he puesto el tomate troceado y he dado vueltas hasta que ha soltado la piel y se ha deshecho. He retirado la piel. Aquí le he añadido un el pollo, he dado un par de vueltas más para que cogiera la misma temperatura, he subido el fuego y he añadido un poco de un buen cognac. Cuando ha acabado la evaporación del alcohol de este, he añadido un poquito de agua, he bajado el fuego y he dejado hacer chup-chup un rato, como diría mi abuela.
Ya está. Te lo puedes comer en plan mexicano sobre tortitas de maíz, o en plan venezolano dentro de una arepa, o en plan italiano, en una pizza con mozzarela y queso, o en plan español, con una buena cuchara y chusco pan. Te lo comas como te lo comas, te va a gustar.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Patatas de acompañamiento

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Leí la receta en una revista y un día, la volví a recordar y ahí que fui. Es bien fácil y el resulta es excelente.

Se hierven las patatas con piel hasta que están cocidas. Se sabe porque al pincharlas con un palillo se hunde. El tiempo es muy relativo, pues depende de que tipo de cocina se utilice, o si se hace con una olla rápida. Así que, utilizando el cuento de la vieja palillera, no hay pérdida. Las patatas, antes de cocerlas, deben estar bien limpias, porque la piel también la comeremos.

Cuando están hechas, se secan bien y se dejan enfriar un poco. Luego, con un paño limpio (por si a alguien se le ocurre coger el que tiene más a mano) se chafan una a una hasta que quedan más o menos con un grosos de un centímetro. En una bandeja de horno se pone papel cebolla (sulfurizado, vamos, el de horno de toda la vida) y se disponen las patatas chafadas tal como en la foto.

Ahora toca el aliño; depende de para qué las utilices como acompañamiento le puedes poner una cosa u otra, perejil y ajo, ajo sólo, tomillo, romero, algo de tabasco o guindilla picada, sal y pimienta, por supuesto y todo lo que se te vaya ocurriendo, orégano, por ejemplo. Les echas un buen chorro de aceite, incluso con una espátula las levantas con cuidado para que el aceite se cuele debajo y al horno, a temperatura alta, según se vea y según el horno.

Con los hornos tampoco se puede hablar de temperaturas ni tiempos, porque cada uno es una historia y cada cual debe conocérselo.

Cuando están casi hechas, se me ocurre que se puede tirar encima trocitos de bacon, o de jamón serrano, o de queso, que quedarán muy buenos y dejarlo todo junto un poquito más en el horno. No mucho más que el bacon y el jamón luego quedan como kikos.

Yo, porque tengo un horno birria, le puse antes de servir, un poco el gratinador para que cogieran color y el resultado fue este… y otro, en forma más romántica, del que no pienso dejar constancia.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Salmón y cebolla marinada

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Durante el año, hay diferentes temporadas en las que el salmón, en las pescaderías, tiene un buen precio y sobre todo una buena calidad. Es cuando aprovecho para comprarlo a trozos y congelarlo. Así, cuando me apetece o tengo un compromiso a cenar o comer, sabiéndolo con varios días de antelación, lo marino y quedo como una reina, una reina en la cocina; pues incluso gente a la que no le gusta, le encanta mi salmón.

Antes de que se descongele del todo, con un buen cuchillo se lamina, lo más fino que se pueda, un par de milímetros de grosor, como mucho, sería lo adecuado. Se coloca en un taper de vidrio una primera capa de salmón, luego otra capa de cebolla cortada muy finita, se sazona con sal, hierbas provenzales y pimienta verde fresca. Y luego, otra de salmón, otra de cebolla, sazonada con sal y hierbas provenzales y pimienta verde fresca. Así, más o menos hasta tener unas seis, siete u ocho capas.

Si sigo teniendo salmón, lo pongo en otro taper. Normalmente hago tantos tapers como marinados quiero regalar, a la familia, a alguna amiga, o si quiero llevármelo al trabajo para invitar.

Luego hago una mezcla de 500 ml de aceite con 100 ml de vinagre de jerez, y la voy echando en los tapers de manera que cubra las capas. Los cierro y los pongo en la nevera a macerar diantre 48 horas.

Si necesito más aceite y vinagre hago la mezcla según la proporción. Como siempre, no hablo de cantidades, porque todo es según la cantidad de salmón inicial y eso, cada vez, es diferente.

Se saca de la nevera un rato antes para que comerlo a temperatura casi ambiente, ya que el aceite se densifica con el frío; y se come sobre una tostada, a gusto, es decir o hecha en casa o de esas compradas en el súper.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Setas

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Hoy he dedicado toda la mañana a “la comida”. Bien temprano he ido a comprar al mercado, verdura, fruta, pescado y carne. Me gusta mucho ir a primera hora porque encuentro las paradas llenas y, sobre todo, porque puedo elegir lo mejor del día.

Una vez en casa, he cocinado lo que primero se estropea, así, durante el fin de semana, sólo tendré que hacer los platos poco laboriosos.

He encontrado los últimos “rovellons” del año, creo, al menos los de la zona y se me ha ocurrido hacer una receta buenísima. En realidad, la receta es para desayunar; un buen desayuno en mitad de la mañana cuando dedicas el fin de semana al campo, pero yo la utilizo como acompañamiento para segundo plato, de carne, por ejemplo.

Se trocean las setas, no muy pequeñas, porque siempre en el fuego reducen bastante y luego necesitarías un alfiler para pincharlas. Se trocea el ajo, a gusto. En la de hoy, he utilizado ajo tierno, pero normalmente pongo del seco.

En una sartén se pone aceite, generosamente, porque para que la seta salga buena ha de estar jugosa. Eso sí, tampoco hay que encharcarla en aceite. Supongo que vuestro sentido común sabrá elegir la cantidad. A mí me gusta que queden todas mojadas por el aceite pero que no queden flotando en él.

A fuego medio, se echan, a la vez (esto es muy importante) los ajos y las setas y se saltean sin dejar de remover. Cuando ya han empezado a hacerse un poquito, les añado la sal y la pimienta y unas cuantas vueltas más.

Cuando considero que ya casi están (cada uno que juzgue si les gustan muy hechas o poco hechas) le añado, tomillo (mejor si es fresco, pero si no se consigue no pasa nada si es seco) un trozo de mantequilla (el necesario para que queden jugosas) y unas doce gotas de limón.

sábado, 29 de agosto de 2009

Sin palabras

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jueves, 27 de agosto de 2009

Ensalada de patata perfecta

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Mi querido maestro Jamie Oliver hizo esta ensalada y desde el mismo momento en que vi el capítulo supe cómo sabía. No tardé en hacerla y, efectivamente, un sabor genial. Es muy fácil y cuando tienes invitados quedas como una reina. Paso a narrarla.

Se hierven unas patatas con piel, se pelan en caliente y se trocean. Mientras estás hirviéndolas te dedicas a hacer el aliño.

De un buen limón sacas ralladura de su piel, a ser posible sólo la parte amarilla, porque la blanca amarguea.

Se añaden alcaparras, según guste. A la vez que pones zumo de limón a gusto también. En este yo puse el zumo de dos limones bien cargaditos. Aceite unas seis cucharadas y vinagre unas dos. La proporción entre aceite y vinagre tiene que ser 3/1. Se salpimienta a gusto y se añade el eneldo.



Las patatas troceadas, en caliente, se mezclan con este aliño y se dejan enfriar. Cuando están frías se colocan sobre ellas las láminas de salmón ahumado y para acabar, se hace una mezcla de creme Franche (creo que se escribe así) con zumo de limón y se añade sobre el salmón tal como se ve en la fotografía.


Ya me diréis qué.

lunes, 22 de junio de 2009

Conejo rostit

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En realidad, puede que haya alguien que opine que no es necesario acompañar el plato que puse el otro día con un segundo, pero se equivoca. Las proteínas son importantes y sobre todo las necesitamos para pensar bien. Pero necesitarlas no significa atiborrarse de ellas. Lo propio sería que en las dos ingestiones más copiosas (comida y cena), se ingirieran unos 100 gramos de proteínas. Por esto, acompañamos las verduras con pasta con un segundo.

Los ingredientes: conejo salpimentado a gusto, ajos a gusto, una cebollita y hierbecicas.


Se pone aceite en una cazuela y se echa el conejo para dorarlo poquito a poco. Luego se añade a la vez, el ajo y las hierbecitas. Se le va dando vueltas para que se dore bien, a fuego medio bajo. Y cuando se considera que está al gusto de los comensales o de la cocinera, se le echa un buen chorro de vino rancio, típico de las bodegas de por aquí (si tenéis posibilidad, comprad un litro y medio y ya veréis como quedan los guisos). A fuego rápido se deja evaporar el alcohol y ya está, listo para comer.

Bon profit!!!!!