Además os propongo las dos variantes.
Para la primera necesitaremos:
1 lata de garbanzos cocidos con su jugo
2 cucharadas soperas de tahina
1 diente de ajo
el zumo de un limón
sal
1 poco de aceite
1 cucharadita de pimentón
Preparación:
Poned los garbanzos cocidos en un recipiente para batir con parte de su agüilla. No tiréis el resto porque podría hacer falta más tarde si la masa queda demasido sólida. En el mismo recipiente se echa el resto de los ingredientes. Con la tahina (una pasta de sésamo que se compra en las tiendas de los turcos -en alemán Tahin-) hay que tener cuidado. Mejor poner poco al principio y si luego veis que sabe demasiado a garbanzo o a limón, pues se echa un poco más y se vuelve a pasar la batidora. Pero bueno, eso es cosa de práctica !!
Una vez mezclado y en su punto, se sirve en un plato y, a modo de decoración, se vierte un hilillo de aceite por encima y se espolvorea el pimentón.
Y ya está listo para tomarse con el pan, previamente calentado en el horno. Si se quiere, también se pueden cortar tiras de zanahoria para pringar.

Para a segunda variante sólo se necesita un poco de materia orgánica vegetal y tiempo. Eso sí, de sabor está mejor la primera.